Aplicaciones de Pronósticos Climáticos en el Sector Agropecuario

Walter E. Baethgen (Ph.D.),

International Fertilizer Development Center

Introducción

En los últimos años hemos comenzado a contar con información sobre las tendencias climáticas más posiblemente esperadas para los próximos 3 a 6 meses. Esta información que frecuentemente es denominada "Pronósticos Climáticos", es realmente importante para la planificación de todo tipo de actividades que dependan del clima.

El contar con este tipo de información es absolutamente novedoso: por primera vez la comunidad científica ha comenzado a generar información sobre tendencias climáticas esperadas más allá de unos pocos días. La consideración adecuada de este tipo de información por parte de los productores, debería resultar en una mejor planificación de las actividades productivas, mayor eficiencia en el uso de recursos, y en la obtención de resultados finales menos riesgosos. Sin embargo, la experiencia en muchos países incluyendo a Uruguay, indica que el usuario de esta información aún muestra una gran confusión en el momento de aplicarla efectivamente en sus sistemas de producción.

Esta breve nota intenta explorar algunas de las causas de esta confusión, y sugerir mecanismos para comenzar a disminuirla.

¿Cuál es el Alcance de los Pronósticos Climáticos?

La información que hoy está disponible (en Uruguay y en el resto del mundo) nos permite establecer probabilidades de ocurrencia de anomalías climáticas para los siguientes 3 a 6 meses. Por ejemplo, permite hacer aseveraciones tales como: "existe una probabilidad de 80% de que la lluvia en los próximos 3 meses en el NW de Uruguay sea menor que el valor medio histórico". Es importante señalar que esto es absolutamente diferente a hacer aseveraciones tales como: "en los próximos 3 meses la lluvia será menor que lo normal", o "en los próximos 3 meses se instalará una sequía". El nivel de conocimiento científico actual no permite hacer este tipo de aseveraciones. Más aún, es altamente probable que nunca se puedan realizar, entre otras cosas por la naturaleza caótica de los fenómenos climáticos. Lo que sí es posible es que los avances científicos permitan que contemos con mayores niveles de seguridad de que ocurran las anomalías pronosticadas (valores de probabilidades más altos). Pero los pronósticos siempre contendrán un elemento probabilístico.

Estas aseveraciones podrían llevar a concluir que los pronósticos climáticos tienen poca aplicabilidad práctica en el sector agropecuario. Sin embargo, el contar con información de las probabilidades de ocurrencia de anomalías en lluvias, temperaturas, ocurrencia de heladas, etc., con una anticipación de 3 a 6 meses, es sin lugar a dudas un elemento importante para mejorar la planificación agropecuaria. El desafío está en saber utilizar esa información eficientemente y con seriedad.

Otro elemento a considerar es que existe una gran variabilidad entre años en la capacidad de establecer pronósticos climáticos. Esta capacidad depende de factores tales como la fase en que se encuentra el fenómeno de El Niño (cálida, fría, normal). A su vez, dentro de un mismo año, hay meses o grupos de meses en los cuales se pueden establecer probabilidades relativamente altas de ocurrencia de anomalías climáticas, y hay períodos del año en los que no existe ninguna capacidad para establecer pronósticos climáticos con un nivel de probabilidad utilizable.

Algunas de estas limitaciones posiblemente se irán eliminando con el avance del conocimiento científico. Este es un tema en el que se ha comenzado a trabajar recientemente en el mundo. Es por esta razón que las instituciones en que la investigación en pronósticos climáticos se encuentra más avanzada, caracterizan sus pronósticos climáticos como "experimentales". Ya existen importantes avances en la aplicabilidad de los resultados obtenidos, pero estamos en pleno proceso de desarrollo y aplicación de metodologías. Es importante entonces maximizar el uso de toda la información y métodos disponibles, y además comenzar a establecer estructuras de trabajo que permitan ir aprovechando los continuos avances que se van obteniendo en este tema.

El INIA y el IFDC han comenzado un proyecto de investigación con la Universidad de la República cuyo objetivo fundamental es, precisamente, desarrollar metodologías y herramientas de análisis para considerar la información de pronósticos climáticos y mejorar la planificación de la producción agropecuaria. En la página de Internet de INIA puede encontrarse más información sobre este proyecto. La dirección es:

 

http://www.inia.org.uy/disciplinas/agroclima/FPTA_Pron_Clim/

 

Diversidad Existente en el Origen y las Escalas de los Pronósticos Climáticos

La segunda fuente de confusión en relación a los pronósticos climáticos radica en que los productores agropecuarios se enfrentan, a través de diferentes medios, a una gran cantidad de pronósticos que en muchos casos son divergentes. Es importante entonces comentar cuáles son las orígenes de los pronósticos más comúnmente utilizados.

En primer lugar, existen institutos internacionales, universidades y grupos de investigación de países desarrollados que publican predicciones sobre el fenómeno de El Niño, típicamente basados en modelos numéricos muy complejos. El objetivo fundamental de estas instituciones es brindar predicciones de temperaturas del mar en el Océano Pacífico en la región de El Niño (ver como ejemplos la Figura 1 y Figura 2). Sin embargo, y dado que muchos de estos modelos simulan procesos atmosféricos, también brindan información probabilística sobre tendencias climáticas esperadas (ver como ejemplo la Figura 3). Estos modelos son globales, es decir que se corren para todo el planeta, y por esta razón la información generada es demasiado general como para poder ser utilizada directamente en el proceso de toma de decisiones a nivel de un país o región dentro de un país. Sin embargo, son una excelente referencia general para los investigadores locales que trabajan en pronósticos climáticos.

Un segundo tipo de pronósticos climáticos proviene de la realización de Foros Regionales de Perspectiva Climática que se vienen realizando en diferentes regiones del mundo. Uruguay ha sido pionero en la región del SE de América del Sur y organizó el primero de estos Foros en Diciembre de 1997. Nuestra región ha sido la única que ha continuado organizando estos foros regionales ininterrumpidamente, con el activo apoyo de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur, el IAI y los servicios meteorológicos de la región. En estos foros los climatólogos se reúnen con colegas de la región y de institutos internacionales para discutir metodologías y avances. Dichos Foros Regionales producen un pronóstico climático regional consensuado (lluvias y temperaturas) que típicamente abarca los siguientes tres meses (Figura 4). Dada la naturaleza regional de este trabajo, y dada la necesidad de llegar a un consenso, estos pronósticos presentan un nivel de detalle que también es probablemente demasiado general para ser utilizado directamente en la toma de decisiones y planificación agropecuaria a nivel de establecimiento. Sin embargo constituyen una referencia de enorme utilidad para la comunidad científica local que trabaja en investigación de pronósticos climáticos.

La tercera escala en que nos llegan pronósticos climáticos es la que se obtiene del trabajo de grupos de investigación y/o investigadores individuales en el país (Figura 5 y Figura 6). Esta es la escala de mayor aplicabilidad directa para el sector agropecuario ya que en estos casos se consideran fenómenos climáticos locales, y se trabaja con mayor detalle en las diferentes sub-regiones o zonas dentro de un país. Sin embargo, esta es la escala que también presenta más frecuentes dificultades para su aplicación. Las razones de estas dificultades son muchas y muy variadas.

Una primera razón es que en general en los países no existen o no se utilizan instancias y/o estructuras institucionales para evaluar sistemáticamente las metodologías y los resultados obtenidos por los diferentes grupos de trabajo. En la actualidad muchos científicos locales seleccionan alguno(s) de los pronósticos disponibles sobre El Niño, y utilizan alguna metodología (no siempre documentada) para anticipar el posible impacto futuro sobre las condiciones climáticas locales. Típicamente, esta etapa se realiza en forma no coordinada, y en consecuencia existen numerosos pronósticos climáticos, muchas veces contradictorios, para un mismo país o una misma región del país.

En Uruguay existen solamente dos grupos de investigación que publican regularmente sus pronósticos climáticos en revistas científicas internacionales. Estos grupos son: el Instituto de Mecánica de Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) de la Facultad de Ingeniería y el Departamento de Meteorología de la Facultad de Ciencias (DMFC), ambos pertenecientes a la Universidad de la República. La publicación en medios científicos reconocidos, es un proceso que requiere la revisión de métodos por parte de la comunidad científica internacional. Esto a su vez actúa como una suerte de garantía del nivel de excelencia científica de la investigación publicada y de la idoneidad de los métodos empleados.

Por esta razón, cuando INIA e IFDC establecieron un proyecto de investigación para desarrollar metodologías de aplicación de pronósticos climáticos en el sector agropecuario, resolvieron trabajar con los dos grupos de investigación de la Universidad de la República (IMFIA y DMFC) mencionados. En dicho proyecto el IMFIA y el DMFC están conduciendo investigaciones para evaluar sus pronósticos climáticos pasados y mejorar los pronósticos futuros, mientras que el INIA y el IFDC están desarrollando metodologías y herramientas de análisis para considerar la información de pronósticos climáticos y mejorar la planificación de la producción agropecuaria.

En el proyecto participan también representantes técnicos de agremiaciones agropecuarias (FUCREA, ARU, Federación Rural, Plan Agropecuario, CAF, ACA, Mesa de Cebada, Central Cooperativa de Granos, JUNAGRA, y otras) así como instituciones gubernamentales (MGAyP, Dirección Nacional de Meteorología). Este grupo técnico de trabajo se reúne periódicamente con el grupo de investigación, buscando dos objetivos fundamentales: (a) informar sobre los avances en pronósticos climáticos y en herramientas de aplicación de los mismos, y (b) asegurar que la información que se está generando sea efectivamente utilizable en el sector agropecuario.

Por otra parte, la Dirección Nacional de Meteorología (DNM) ha comenzado a organizar un grupo de trabajo con algunas de las mismas agremiaciones rurales e institutos de investigación. Entre otras cosas, este grupo será un medio excelente de difusión masiva de los resultados experimentales obtenidos en el proyecto INIA/IFDC/IMFIA/DMFC.