PROGRAMA NACIONAL DE PLANTAS FORRAJERAS
 

 Introducción
 Nuevas leguminosas
El consumo de forraje por pastoreo directo o eventualmente conservado, es la base nutricional de los rodeos y majadas del Uruguay. A ello, se agrega el beneficio de alternar pasturas (particularmente mezcla de gramíneas y leguminosas) con cultivos en rotaciones agrícola-ganaderas, que dan una mayor estabilidad biológica y económica a los sistemas productivos.

Las pasturas nativas son el principal recurso natural renovable del país, pues además de su función productiva previenen la erosión del suelo, etc. Es entonces relevante definir las medidas de manejo de las diferentes comunidades naturales, para mejorar productividad y asegurar la biodiversidad.

Sin embargo, la compleja situación actual de competitividad y globalización de los mercados requiere dinamizar el proceso productivo de manera económica y sostenible y adquiere así relevancia la adecuación de la base forrajera, incorporando proporciones crecientes de pasturas (mejoradas y verdeos) con mayor potencial productivo y persistencia, aplicando correctas medidas de manejo y disminuyendo los riesgos derivados de malezas, plagas y enfermedades.

 Planta aislada promisoria en un suelo  superficial

En este contexto, en zonas ganaderas sin tradición ni potencial agrícola, el mejoramiento de campos naturales por fertilización fosfatada y siembra superficial de leguminosas, presenta elevada productividad y menores modificaciones al ecosistema, que la sustitución total de la vegetación nativa por una pastura cultivada, con las correspondientes ventajas desde el punto de vista ambiental. No obstante, verdeos y pasturas cultivadas representan una herramienta productiva fundamental en zonas agrícola - ganaderas y lecheras, así como en situaciones específicas de intensificación creciente de predios ganaderos. En todos los casos, la definición y ajuste de los distintos criterios de manejo, potencia la expresión productiva correspondiente.

La disponibilidad de cultivares forrajeros adaptados a distintos ambientes y sistemas de producción, impacta decisivamente en la productividad y/o persistencia de cada componente de la cadena forrajera. El Mejoramiento Genético de plantas forrajeras, para liberar materiales adaptados y productivos, constituye una actividad permanente y de largo plazo de este Programa del INIA.

 Objetivos

Los objetivos del Programa de Plantas forrajeras se pueden dividir en 3 grandes lineamientos:

  • Aumentar la productividad del campo natural manteniendo su biodiversidad, así como mejorar el establecimiento, productividad, balance y persistencia de mejoramientos de campo en las distintas regiones ganaderas.
  • Desarrollar cultivares de leguminosas y gramíneas (con sus respectivos paquetes tecnológicos de manejo, para posibilitar la expresión de su potencial productivo y adecuada producción de semillas de calidad) superiores que los actualmente disponibles, adaptados a los diversos ambientes y sistemas de producción del país.
  • Aportar los correspondientes coeficientes técnicos y participar en la evaluación del impacto a nivel económico y ambiental de las propuestas de manejo del campo natural, de mejoramientos de campo y de praderas sembradas, integrados a sistemas de producción / decisión ganaderos.
 Estrategia

A los efectos de dar cumplimiento a los diversos objetivos, se requiere la acción coordinada del equipo de especialistas en las distintas disciplinas comprendidas en esta área; las reuniones periódicas de coordinación e intercambio de información, propician además, los necesarios ajustes y adecuaciones a los nuevos requerimientos.

 Estudio de planta aislada de distintos  materiales  de leguminosas.

Para los programas de Mejoramiento Genético, además del germoplasma disponible en la Institución para las distintas especies, en cada caso se incorpora material adicional, ya sea por prospección en el país como por intercambios con otros centros o variados acuerdos a nivel internacional. Se emplean las metodologías más apropiadas de mejoramiento para las distintas especies forrajeras.

Dicho proceso se acompaña por la permanente caracterización de los materiales promisorios, su descripción y la generación de información agronómica para asegurar su buen comportamiento en los sistemas productivos. En los últimos años, se ha otorgado particular relevancia a trabajos de mejoramiento genético para zonas ganaderas, con énfasis en la región de basalto.

En este sentido, las leguminosas son un componente fundamental, por su aporte directo al rendimiento, su contribución a la calidad del forraje y en particular, por la del proceso de fijación biológica e incorporación de nitrógeno al suelo. Al respecto, se presta particular atención al área de rhizobiología, tanto para el suministro de cepas para los nuevos materiales, como para la solución de problemas de establecimiento y ecología de rhizobios en zonas ganaderas, en un proyecto con apoyo local e internacional.

 Siembra directa de gramíneas y
  leguminosas  productivas
  en suelos superficiales.

Asimismo, se cuenta con diversos proyectos a escala nacional y de alianza con Instituciones internacionales de primer nivel, no sólo con referencia a mejoramiento genético, sino para contribuir a resolver diversos problemas de manejo, para un mejor logro del potencial productivo, incluyendo persistencia.

Con referencia a medidas de manejo, se desarrollan planes experimentales de carácter nacional pero con énfasis regionales. Estas, no solo incluyen la definición de políticas de fertilización, acondicionamiento pre-siembra, densidades y tipos de siembra, sino también criterios de defoliación (frecuencia, intensidad, determinación de coeficientes técnicos en aspectos de relaciones planta-animal, etc.), así como soluciones a la interferencia por malezas e identificación y medidas de manejo y control de plagas y enfermedades.

Se realizan actividades experimentales en cuatro Estaciones del INIA (del Norte, del Este, La Estanzuela y Las Brujas), en donde se conducen trabajos de laboratorio, invernáculo y campo.


 Avances

Desde mediados de la década pasada, el Programa ha mantenido un proceso continuo de liberación de numerosos cultivares de especies forrajeras:

Gramíneas

• Anuales:
Avena sativa: INIA Tucana (porte semierecto, hojas anchas, doble propósito, forraje y grano) e INIA Polaris (similar, con mayor resistencia a enfermedades foliares y de tallo, ciclo más corto);
Triticale INIA Caracé (seleccionado para suelos livianos y ácidos, de hábito semierecto, ciclo corto y muy buena sanidad);
raigrases INIA Cetus (mayor vigor y ciclo más largo que LE 284),
INIA Titán (tetraploide, semipostrado de hojas anchas, alto rendimiento y carácter bianual cuando sembrado tarde);

• Perennes:
Dactylis INIA Oberón (amplia adaptación, buen vigor inicial y ciclo largo); Bromus auleticus INIA Tabobá (nativa adaptada a suelos livianos, buena producción otoño-invernal y excelente persistencia), próxima liberación;
Pasto elefante INIA Lambaré (subtropical estival, de propagación vegetativa adaptado a suelos livianos ácidos, con muy altos rendimientos de forraje de calidad media, apto para ensilajes en áreas reducidas).

Leguminosas

• Anuales:
Ornithopus compressus INIA Encantada (invernal adaptada a suelos arenosos ácidos, de excelente calidad de forraje y buena persistencia), Trébol alejandrino INIA Calipso (invernal de alto porte y rendimiento, de muy buena capacidad de asociación con avenas y raigrases);

Bianuales y perennes:
Trébol rojo INIA Mizar(hábito más postgrado que E116 y mayor resistencia a enfermedades, lo que resulta en un tercer año de producción);
Lotus corniculatus INIA Draco (hábito más postrado que San Gabriel y mayor resistencia a enfermedades de raíz y corona, por lo que presenta más persistencia),
Lotus pedunculatus Grasslands Maku (cultivar tetraploide de Nueva Zelandia, de muy buen comportamiento en mejoramientos de campo sobre Cristalino del Este y Centro, así como en suelos arenosos).
Trébol blanco INIA Kanopus (particularmente apropiado para sistemas intensivos en pasturas cultivadas del litoral, porte más erecto y mayor rendimiento total y primavero-estival que el cv E Zapicán).

Hierba forrajera

  • Achicoria INIA Lacerta (compuesta bianual de raíz pivotante, con buena producción estival, excelente calidad de forraje, ciclo largo y buena relación hoja/tallo).

Algunas contribuciones en la temática de manejo se señalan a continuación:

  Día de campo para demostración
  de nuevos  materiales

Se identificaron componentes principales y caracterizó productividad y estacionalidad de los principales campos; se definieron períodos de ocupación-descanso, así como aspectos de la relación planta - animal. Se conoce la respuesta del tapiz nativo de diferentes regiones, a la fertilización, particularmente NP. Respecto a mejoramientos de campo, se han establecido los criterios para su establecimiento, fertilización y manejo para persistencia, en las principales regiones. También se caracterizó productividad en términos animales, definiéndose los principales coeficientes técnicos de la relación planta-animal.

En otro orden, se delinearon políticas de manejo de defoliación de nuevos materiales como Avena INIA Polaris, Triticale INIA Caracé, raigrases INIA Cetus y Titán, etc. En trébol blanco se amplió información sobre dinámica de poblaciones, estrés hídrico, persistencia y producción. Se definieron criterios para producción de semillas, incluyendo respuesta preliminar al riego de las leguminosas relevantes.

 Invernáculo en Tacuarembó

Para los principales macronutrientes, se ha relevado el status respecto de maíz y alfalfa en zonas intensivas y de trébol blanco en áreas ganaderas. Se ajustaron políticas de fertilización de las principales leguminosas y también se avanza en la definición de un nuevo método que mejora la predicción del nivel de P en el suelo en zonas problema.

Se están describiendo los insectos más frecuentes en pasturas y leguminosas forrajeras en particular (p.e. gorgojos en alfalfa), sus daños y momentos de aparición, elaborándose recomendaciones de manejo. Se han diagnosticado y cuantificado las principales enfermedades de Lotus (complejo de podredumbre de raíz y corona), de alfalfa (foliares) y de trébol rojo (virósicas); se definieron medidas para su manejo y se estudia el posible control biológico de algunas. Se han delineado políticas de manejo de malezas, incluyendo entre otras, Cynodon en pasturas cultivadas y en siembra directa.


 Equipo de trabajo

Investigadores Ingenieros Agrónomos:

Jefe del Programa

M.Sc. Diego F. Risso (INIA Tacuarembó)

Evaluación, Manejo y Utilización

INIA La Estanzuela
• M.Sc. Francisco Formoso

INIA Tacuarembó
• M.Sc. María Bemhaja
• Dr.Ing. Elbio J. Berretta

• M.Sc. Carlos Mas
• M.Sc. Ph.D. Fernando Olmos

INIA Treinta y Tres
• Ph.D. Walter Ayala
• M.Phil. Raúl Bermúdez

Manejo de Enfermedades

INIA Las Brujas
• Ph.D. Nora Altier

Manejo de Plagas

INIA La Estanzuela
• M.Sc. Rosario Alzugaray

Mejoramiento Genético

INIA La Estanzuela
• M.Sc. Jaime García
• M.Phil. Mónica Rebuffo

INIA Tacuarembó
• Ph.D. Daniel Real

Manejo de Malezas

INIA La Estanzuela
• Ph.D. Amalia Ríos

Manejo de Suelos y Fertilidad

INIA La Estanzuela
• Ph.D. Alejandro Morón

INIA Tacuarembó
• M.Sc. Enrique Pérez

Agro-economía y Sistemas

INIA Tacuarembó
• Ph.D. Gustavo Ferreira

Personal de Apoyo:

INIA Tacuarembó:

  • Angel Zarza
  • Juan Antúnez
  • Miguel Guigou
  • Orosildo Presa
  • Martín Sosa
  • Mauro Zarza
  • Alfonso Albornoz
  • Ruben Mérola

INIA Treinta y Tres:

  • Gerardo Ferreira
  • John Jackson
  • Néstor Serrón

INIA La Estanzuela:

  • Digno Mirabal
  • Miguel Guerrero
  • Omar Barolín
  • Freddy González
  • José Rivoir
  • Carlos Mendiverry
  • Alejandro Bossio

INIA Las Brujas:

  • Guillermo del Pino
 Más información

Ing. Agr. Diego Risso

Jefe del Programa — INIA Tacuarembó
drisso@tb.inia.org.uy