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FUSARIOSIS
DE LA ESPIGA EN TRIGO Y CEBADA
Martha Díaz de Ackermann, Silvia
Pereyra, Silvina Stewart, Juan Mieres
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Introducción |
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La zafra de trigo y cebada 2001/2002
fue afectada por una serie de problemas derivados fundamentalmente
de las precipitaciones excesivas durante el ciclo de los cultivos.
Los excesos hídricos afectaron los cereales de invierno
tanto en su rendimiento como en la calidad del grano. Ello es
consecuencia de múltiples interacciones de muy difícil
estimación. Ocurrieron efectos directos de anegamiento
e indirectos originados por cambios en la disponibilidad de nutrientes
y enfermedades.
Dado que en esta zafra, la variable
que más comprometió los rendimientos y las posibilidades
de comercializar los granos fue la fusariosis de la espiga, el
presente artículo se concentra en los antecedentes y la
información nacional sobre el tema, así como de
las medidas a tomar para disminuir el riesgo de la ocurrencia
de esta enfermedad.
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¿Qué es la
fusariosis de la espiga? |
Es una de las enfermedades más devastadoras
en los cultivos de trigo y cebada en varias partes del mundo,
y específicamente de creciente preocupación
en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Esta enfermedad
es causada por una o más especies del hongo Fusarium.
La especie más frecuente en trigo en el país
es Fusarium graminearum y es capaz de producir toxinas tales
como: deoxinivalenol (DON) y zearalenona (ZEA). En el caso
de cebada, si bien se ha encontrado a F. graminearum como
la especie que predomina en el país, su importancia
relativa es menor que en trigo ya que se han registrado otras
especies como F. poae y F. avenaceum capaces de producir otras
toxinas.
La enfermedad se desarrolla en
áreas de clima templado y húmedo y es muy destructiva
en primaveras cálidas y húmedas, como la ocurrida
en el 2001 en el Litoral Oeste del país. En Estados Unidos
y Canadá la fusariosis en trigo y cebada causó
un gran impacto económico y social. Específicamente,
en Estados Unidos, desde 1993 ocurrieron epidemias sucesivas
que provocaron pérdidas mayores a 3 billones de dólares
dejando a muchos productores fuera de producción.
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¿En qué cultivos
puede ocurrir? |
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Los cultivos invernales más afectados son
trigo y cebada, aunque puede aparecer en otros como avena. En
cultivos de verano aparece fundamentalmente en maíz y eventualmente
en sorgo. No afecta cultivos de hoja ancha como girasol y soja.
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¿Cuáles son
los síntomas en trigo y cebada? |
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La enfermedad se evidencia en las espigas de estos
cultivos. En trigo, los síntomas son una decoloración
prematura de las espiguillas infectadas, pudiendo llegar a tomar
toda la espiga. Los síntomas en cebada aparecen como granos
discretos, pardos, pardo-anaranjados, marrones, chuzos, distribuidos
en forma discontinua en la espiga. En ambos cultivos, si las espiguillas
han sido infectadas tempranamente, se desarrollan masas de esporas
rosado-salmón y eventualmente estructuras oscuras (peritecios)
al momento de la cosecha, Figura 1.
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Figura
1. Espigas
de trigo (a y b) y cebadas (c) afectadas por la enfermedad
| Los granos infectados luego de cosechados se muestran
más o menos chuzos, con una coloración blanco-rosada
a pardo clara, llegando a ser pardo oscura en cebada. Las infecciones
que ocurren más tempranamente generalmente matan las florecillas,
el grano no se desarrolla, mientras que aquellas infectadas más
tardíamente contendrán granos arrugados o chuzos,
Figura 2. Si la infección ocurre luego del llenado del grano,
el desarrollo del mismo no es afectado, pero el hongo está
presente y los niveles de DON pueden llegar a ser significativos.
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Figura
2. Fotos
de granos sanos (a) y afectados (b) con Fusarium en trigo y cebada (c).
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¿Cuál es
el impacto económico de esta enfermedad? |
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Esta enfermedad es única en su habilidad
de influenciar cada aspecto de la cadena agroindustrial. Puede
causar pérdidas económicas severas como resultado
de menores rendimientos de grano y disminución de la calidad
física e industrial del mismo.
Las estimaciones de pérdidas de rendimiento
de grano en trigo realizadas en el país oscilaron entre
0.5 y 31%, para distintos porcentajes de espigas infectadas para
los años 1990, 1991 y 1993. La información generada
indicó que el porcentaje de espigas infectadas no está
claramente asociado con los rendimientos pudiendo alcanzar proporciones
altas y no afectar en la misma medida los rendimientos. El momento
en el desarrollo del grano durante el cual ocurre la infección
y la severidad alcanzada están incidiendo significativamente
en las mayores o menores pérdidas en rendimiento de grano.
El detrimento en la calidad física del
grano ocurre como consecuencia de menor tamaño del grano
y germinación reducida del mismo. La calidad industrial
se ve afectada porque el hongo es capaz de destruir los gránulos
de almidón, las paredes celulares y las proteínas
del endosperma. Todo ello redunda en una menor capacidad de molienda
para la elaboración de panificados y pastas en trigo. En
cebada, la calidad se ve afectada por un mayor color del mosto,
una disminución en la diferencia de extracto fino y grueso,
mayor contenido de nitrógeno y menor viscosidad. En la
cerveza, provoca inestabilidad de la espuma (efecto conocido como
`gushing´).
Sin embargo, la característica más
relevante de este hongo es la capacidad de producir micotoxinas
que son nocivas para la salud humana y animal.
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¿Qué condiciones
predisponen a la enfermedad? |
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Para que se presente la fusariosis es importante
que al momento de mayor susceptibilidad de los cultivos (espigazón
- llenado del grano) ocurran las condiciones climáticas
que favorecen la infección y el desarrollo de la enfermedad.
Espigas mojadas durante dos a tres días y temperaturas
entre 10 y 30ºC son suficientes para producir infección.
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¿Por qué
la fusariosis de la espiga fue tan severa en la zafra 2001-2002?
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Estudios de frecuencia de la ocurrencia de la
enfermedad en trigo para una serie histórica de 63 años
(1915-1977) indicaron la ocurrencia de 1 año en 16. Estudios
posteriores para una serie histórica de 79 años
(1914-1993) mostraron una ocurrencia de 1 año en 11. Finalmente
si analizamos la última década (1990/2001), tanto
en trigo como cebada, vemos que la enfermedad ha sido importante
en 5 años, lo que la convierte en una enfermedad de frecuencia
creciente.
La fuerza motora para el desarrollo de la enfermedad
son condiciones de humedad alta al momento de floración/espigazón
de los cultivos. En el 2001, la enfermedad se vio favorecida
por altas precipitaciones y humedad relativa que duraron de 4
a 6 semanas, al mismo tiempo que la mayoría de los cultivos
de trigo y cebada estaban espigando y comenzaban a llenar el grano.
A modo de ejemplo, Romero (2001) en INIA La Estanzuela aplicando
el modelo de Moschini y Fortugno (1996) basándose en la
combinación de los factores climáticos como precipitaciones,
humedad relativa y temperatura, para fechas de espigazón
de fines de setiembre a fines de octubre, estimó incidencias
de fusariosis de la espiga del orden de 80 a 100% (www.inia.org.uy/disciplinas/agroclima/fusarium/)
(Figura 3).
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| Figura
3.
Estimación de la incidencia de la fusariosis de la espiga
según el modelo de Moschini y Fortugno para los últimos
cuatro años. |
| Si bien las condiciones climáticas son decisivas
en el desarrollo de epidemias de fusariosis existen otros factores
que contribuyen a una mayor incidencia de la enfermedad. La presencia
de gramíneas en las pasturas y/o como malezas y los grandes
volúmenes de rastrojos de cultivos susceptibles que permanecen
sobre la superficie del suelo como consecuencia del uso cada vez
más frecuente de prácticas de laboreo conservacionista
representan una fuente de inóculo permanente. Los rastrojos
de maíz, trigo, cebada, sorgo y eventualmente restos secos
de gramíneas como la gramilla (Cynodon dactylon) o de pasto
blanco (Digitaria sanguinalis) y otros constituyen un reservorio
del Fusarium graminearum e incrementan significativamente la carga
de inóculo en nuestros sistemas de producción del
litoral-oeste, Figura 4. |
| Figura
4.
Rastrojo de trigo, cebada, maíz y gramíneas con estructuras
oscuras pertenecientes a los peritecios del hongo. |
| Otro factor importante que también ha contribuido
en la escalada de este problema ha sido la falta generalizada de
cultivares de trigo y cebada con resistencia efectiva a esta enfermedad
en el ámbito de producción. A nivel mundial, son escasas
las variedades de estos cultivos que presentan resistencia y se
encuentran en producción. La resistencia a esta enfermedad
es un carácter complejo y difícil de combinar con
otras características como la adaptación, el rendimiento
de grano y la buena calidad industrial. |
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¿Qué es el
DON? |
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El DON (deoxinivalenol) o también llamada
vomitoxina por los síntomas que ocasiona en cerdos, es
una micotoxina producida por F. graminearum y pertenece al grupo
de los tricotecenos. Las micotoxinas son compuestos tóxicos
derivados del metabolismo secundario de los hongos.
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¿Qué efecto
tiene el DON en la salud humana? |
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Para que los alimentos con DON representen un
riesgo a la salud humana deben ser ingeridos en grandes cantidades.
Si bien el DON no es de los tricotecenos más tóxicos,
tampoco es inocuo ya que inhibe la síntesis de proteínas.
Puede producir efectos agudos como rechazo al alimento y vómitos.
En China e India se registraron casos de intoxicación aguda
asociados a la ingesta de grano contaminado con Fusarium y niveles
altos de DON. Los síntomas asociados fueron malestar digestivo,
diarrea, vómitos, mareos y cefaleas. La predisposición
aumenta en casos de desnutrición y defensas bajas. Se debe
tener en cuenta que el DON no se distribuye homogéneamente
en el grano, su concentración es mayor en la "cáscara"
por lo que alimentos con salvado constituyen un mayor riesgo.
En el país el Decreto Nº533/001 referente
a DON en alimentos establece 1 mg/kg (1 ppm) como límite
máximo para la toxina en harina de trigo, subproductos
y alimentos elaborados en base a trigo.
El manipuleo de granos altamente contaminados
con Fusarium puede provocar alergias y problemas respiratorios.
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¿Cómo afecta
el DON a los animales? |
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La presencia de las toxinas generadas por el hongo
en los alimentos destinados a la nutrición de rumiantes
puede causar efectos no deseados en los niveles de producción,
tanto de carne como de leche. Los afrechillos, granos vanos, descartes
y cuartas contienen normalmente valores que duplican o más
que duplican a los originales en grano. Estos alimentos pueden
presentar mayor riesgo y por lo tanto se deben extremar las medidas
preventivas.
Las especies animales más afectadas en
orden de susceptibilidad son suinos, aves, bovinos, ovinos. Las
categorías más afectadas son las más jóvenes
y las más exigidas productivamente (terneros, vacas de
alta producción, vacas recién paridas).
Los síntomas causados por esta toxina en animales son un
menor consumo, rechazo del alimento, menores ganancias de peso
o producción de leche, una baja en las defensas y en casos
extremos vómitos. Factores de estrés como calor
excesivo, desnutrición, hacinamiento, bajas defensas, aumentan
la predisposición a la intoxicación animal.
A pesar de los altos niveles de seguridad en EEUU
y Canadá, en donde no se aceptarían para alimentación
animal niveles mayores o iguales a 4 ppm, dietas de 10 ppm de
DON no mostraron efectos negativos en ganado vacuno de carne.
Del mismo modo, dietas con 10.5 ppm de DON en ensayos de 18 semanas
no fueron rechazadas por los animales. Con niveles de hasta 66
ppm de DON en la dieta de ganado lechero se detectaron trazas
en orina y heces y no se detectó en leche. En ovejas se
mencionan valores hasta 15 ppm y en novillos en terminación
hasta 18, sin presentar síntomas visibles.
Por resolución ministerial del MGAP se
estableció un límite máximo de DON de 10mg/kg
(10 ppm) para las materias primas destinadas a la elaboración
de alimentos para animales (granos y sus subproductos). La misma
resolución establece un límite máximo en
alimentos para bovinos de carne, ovinos y aves de 5 mg/kg (5 ppm),
para bovinos de leche de 2 mg/kg (2 ppm), para cerdos y equinos
de 1 mg/kg (1 ppm) y para otros animales de 2 mg/kg (2 ppm).
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¿Qué es la
ZEA? |
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La ZEA (zearalenona) es
una micotoxina producida por F. graminearum y por otras especies
del género Fusarium, perteneciente a los metabolitos secundarios
derivados de los polikétidos, con efectos estrogénicos
y anabólicos.
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¿Qué efecto
tiene la ZEA en la salud humana? |
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La información relacionada al efecto de
esta toxina en humanos es muy escasa y la mayoría es extrapolada
de estudios realizados en animales. En nuestro país, el
Decreto 315/994 - Reglamento bromatológico para alimentos
de consumo humano hace referencia a niveles de tolerancia de 0.2
mg/kg (0.2 ppm) de ZEA para maíz y cebada.
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¿Cómo afecta
la ZEA a los animales? |
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Causa hiperestrogismo en cerdos, afectando la
performance reproductiva de los mismos, ya sea causando problemas
de fertilidad a través de la ausencia de celos, estros
prolongados, la baja de libido, y otros como la inflamación
de la vulva, prolapso de la vulva y rectal, abortos e incoordinación
de patas traseras.
Nuevamente la especie animal más afectada en orden de susceptibilidad
son los suinos, ovinos, aves, bovinos.
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¿Cómo disminuir
el riesgo de intoxicación en animales? |
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Dado que el nivel de intoxicación está
directamente relacionado con el nivel de toxinas, una forma de
poder utilizar alimentos contaminados es a través de la
dilución de estos lotes, de forma de lograr una concentración
"segura" para la salud animal.
Otra opción podría ser el uso de
secuestrantes de la toxina. A nivel experimental se mencionan
algunos secuestrantes de la toxina como la bentonita al 10% que
tiene la capacidad de disminuir la absorción intestinal
aumentando el nivel de toxinas en heces. Los glucomananos esterificados
extraídos de la pared celular de la levadura Saccharomyces
cerevisae son capaces de adsorber varias toxinas previniendo la
absorción de las mismas en el tracto gastrointestinal del
animal. Por su parte los ácidos como el benzoico, acético,
propiónico y sus sales previenen el desarrollo del hongo
pero no elimina las micotoxinas.
Altos pH disminuyen la concentración de
las toxinas. El agregado de urea en el entorno al 5% hace que
el amonio provoque una alcalinización con una baja del
nivel de toxinas. La conservación de granos húmedos
con urea se presenta como una alternativa.
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¿Cuáles son
las primeras medidas a tomar para usar un lote sospechoso como
alimento en la dieta animal? |
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En primer lugar, identificar el origen del lote.
Luego, realizar un muestreo representativo del lote con determinación
visual de presencia del hongo y enviar la muestra para análisis
de toxinas.
Los laboratorios que realizan análisis de DON en Uruguay
son:
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División
Protección Alimentos Vegetales - Servicios Agropecuarios
- MGAP
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Laboratorio
de Micología de la Facultad de Ciencias en la Facultad
de Ingeniería
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¿Cómo podemos
minimizar la fusariosis de la espiga en próximas zafras? |
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Las condiciones climáticas al momento de
la floración/espigazón - llenado de grano de los
cultivos serán el factor decisivo para la ocurrencia de
la fusariosis de la espiga en próximas zafras, y sobre
el cual no podemos incidir.
Los cultivares de trigo y cebada actualmente en
producción no muestran niveles adecuados de resistencia
frente a la enfermedad. Hasta que no estén disponibles
variedades más resistentes, existen algunas medidas de
manejo alternativas que incluyen:
- Seleccionar aquellos cultivares menos susceptibles
a esta enfermedad. Esta información está disponible
al inicio de cada zafra a través de las publicaciones
del Convenio INASE-INIA.
- Diversificar la fecha en que ocurre la floración
en las distintas chacras de producción. Se puede realizar
a través de la diversificación de las fechas de
siembra así como del ciclo de los cultivares que se siembren.
- Implementar rotaciones de cultivos adecuadas
evitando una alta proporción de especies gramíneas
e intercalando cultivos de hoja ancha como puede ser girasol,
soja, canola, achicoria o leguminosas forrajeras, tanto perennes
como anuales o bianuales. Evitar la siembra de trigo o cebada
luego de maíz ya que el rastrojo de este cultivo es uno
de los mayores multiplicadores de inóculo de F. graminearum.
En trabajos realizados en INIA La Estanzuela donde se evalúa
la sobrevivencia de F. graminearum en distintos tipos de rastrojos
y de distintas edades así como su potencial de producción
de inóculo, se ha observado rastrojo de maíz sobre
la superficie del suelo colonizado por F. graminearum (aunque
a bajos niveles) hasta tres años luego de la cosecha
de este cultivo. Se debe evitar la siembra de trigo o cebada
en chacras vecinas a rastrojo infectado ya que las esporas capaces
de infectar nuevos cultivos pueden ser transportadas por el
viento de una chacra a otra. En la zafra 2002 se recomienda
prescindir de sembrar trigo o cebada en chacras que tuvieron
estos cultivos en el 2001 y en las cuales permanezca el rastrojo
en la superficie del suelo.
- En sistemas de laboreo convencional, laboreo
reducido o que no están fuertemente comprometidos con
la siembra directa, enterrar el rastrojo infectado de
la zafra 2001 es una medida deseable ya que F. graminearum es
capaz de sobrevivir en el rastrojo hasta su descomposición.
El enterrado acelera el proceso de mineralización del
rastrojo e impide la multiplicación del hongo. En sistemas
de siembra directa, donde el laboreo no es una opción,
y sólo para años tan excepcionales como este se
debería considerar el retiro del rastrojo infectado
(i.e.: enfardado, pastoreo) o eventualmente la quema. Una medida
que acelera la descomposición del rastrojo es una distribución
adecuada del rastrojo mediante el uso de desparramadores de
paja y el picado del mismo.
- Aplicación de fungicidas en el momento
adecuado. Los antecedentes de control químico indican
que en general la eficiencia de control es baja a intermedia,
debido principalmente al corto período para la aplicación
del fungicida en el momento adecuado, ya que las condiciones
de lluvia que favorecen la enfermedad limitan la oportunidad
de aplicación. Sin embargo, aplicaciones al inicio de
floración en trigo y a espigazón en cebada (50%
de las espigas fuera de la vaina) resultan ser más eficientes.
Los productos que consistentemente han mostrado mayor eficiencia
de control son Folicur (tebuconazole) y Caramba (metconazole).
La fusariosis de la espiga es una de las enfermedades
de más difícil control y si bien ninguna práctica
de manejo por sí sola será capaz de realizar un
control efectivo de la enfermedad, la adopción en conjunto
de las prácticas de manejo ya mencionadas será muy
importante para disminuir la carga de inóculo alta de F.
graminearum que estará presente este año en los
sistemas de producción del litoral oeste. Cada situación
de chacra particular requerirá el asesoramiento técnico
especializado para decidir cuál es la opción más
conveniente según la situación productiva de cada
empresa.
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¿Qué manejo
se debe hacer a la cosecha y en post-cosecha? |
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Se puede bajar el nivel de contaminación
en cosecha y almacenado aumentando el viento debido a que los
granos más afectados son los más pequeños
y livianos. De igual manera la elección adecuada de zarandas
en cosecha y en planta disminuyen su presencia. En el almacenaje,
con las condiciones normalmente recomendadas (12 % de humedad
y temperaturas adecuadas y bien aireados) el hongo no debería
incrementarse y por lo tanto tampoco la concentración de
toxinas.
En semillas, la eliminación a través
de la limpieza y clasificación de las semillas menos viables
o de bajo vigor es la primera medida a tomar. El Fusarium afecta
la germinación y por lo tanto se recomiendan los tratamientos
con curasemillas como los benzimidazoles (tiabendazol, benomil,
carbendazim). Es importante considerar que la semilla de trigo
y cebada que se emplee la zafra próxima deberá ser
estrictamente sometida a limpieza y clasificación de modo
de eliminar semillas no viables o de bajo vigor. No bastará
con tratamiento de fungicidas a la semilla.
Para grano destinado al consumo, cobrará
especial importancia la limpieza y la clasificación y su
almacenaje segregado en función de los niveles de contaminación
con Fusarium de modo de poder implementar estrategias de mezcla
para reducir la incidencia de toxinas.
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¿Cuál es
la estrategia de investigación del INIA? |
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Factores como la ocurrencia creciente
de la fusariosis de la espiga en la región en la última
década, los cambios en los sistemas productivos donde se
insertan los cultivos de trigo y cebada en el país y la
apuesta a productos de calidad y libres de toxinas han determinado
que INIA considerara la investigación en esta enfermedad
como una prioridad desde hace algunos años. Los programas
de mejoramiento genético de trigo y cebada han priorizado
fuertemente la obtención de cultivares con mayor resistencia
a la fusariosis de la espiga y se espera que en el mediano plazo
estén disponibles cultivares con un comportamiento superior
frente a esta enfermedad. Líneas de trabajo más
recientes incluyen estudios que permitan establecer las prácticas
de manejo apropiadas para reducir la presión de inóculo
en los sistemas de producción, identificar los fungicidas
(químicos o biológicos) y la tecnologías
de aplicación más eficientes para prevenir el desarrollo
de la fusariosis de la espiga, efecto del Fusarium en la calidad
del trigo, el efecto de la toxina DON en la performance de ganado
lechero, la eficiencia en el secuestro de la toxina por parte
de adsorbentes comerciales y el efecto de concentraciones crecientes
de urea en silo de grano húmedo.
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