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Programa Nacional de Investigación Producción Frutícola
 

Antecedentes

El sector frutivitícola ocupa una superficie total aproximada a las 16.800 hectáreas, concentradas fundamentalmente en los departamentos de Canelones y Montevideo. En la zona norte del país se ha desarrollado fundamentalmente el cultivo del duraznero, representando el 10% de las plantas de esta especie.

De la superficie total, están destinadas a la plantación de frutales de hoja caduca 7658 has y 9143 has a la de uvas de vino. La especie de mayor importancia dentro de los frutales de hoja caduca es la manzana la cual aporta el 50% de la superficie, el 49% de las plantas y el 71% de la producción. Un cuarto de la superficie es ocupada por duraznos y por la pera.

En los productores de menor tamaño predomina el cultivo del duraznero, indicando la existencia de una dedicación más intensiva a este cultivo, que en general requiere inversiones menores al resto (Censo Frutícola – MGAP, 2005).

Durante los últimos años y en un proceso continuo, se han plantado nuevos rubros frutícolas con mayores perspectivas comerciales entre los que se destacan: los arándanos que actualmente ocupan una superficie aproximada a las 500 has y los olivos cuya superficie actual alcanza aproximadamente las 1300 has y cuya proyección en el corto plazo indica que arribará a las 1800.

La escasa industrialización en torno a frutales de hoja caduca – excepto en viticultura -  hace que el sector no tenga una visión global de cadena con la totalidad de eslabones que se ven en otros rubros. La industrialización se asocia principalmente al membrillo, rubro en que se destina el 93% a la producción de pasta y a la manzana con la que se elabora fundamentalmente sidra para lo cual se destina aproximadamente el 18% de la producción. Estas agroindustrias no son altamente demandantes de tecnología ya que no trabajan para un mercado creciente y demandante. Por un lado las agroindustrias funcionan en general sobre la base de sobrantes del mercado fresco y utilizan como materia prima principalmente productos de descarte, como lo es en el caso de las manzanas. Por otro lado, las bajas posibilidades de expansión comercial de productos industrializados y las dificultades para desarrollar productos nuevos en un mercado pequeño como el local, tienden al estancamiento de la agroindustria más que a incentivar su desarrollo. Esto último lleva a que cierto porcentaje de frutas – fundamentalmente manzanas y peras – que no llegan a calidad exportable, queden fuera del circuito comercial.

La cadena vitivinícola por el contrario, aparece como más consolidada. Esta ha tenido un notable desarrollo en los últimos años, y si bien atraviesa problemas comerciales, es altamente demandante de tecnología fundamentalmente por quienes se dedican a la producción de vinos finos. La cadena de olivicultura, está en fase de desarrollo. En esta primera etapa la misma se ha sustentado en la importación de paquetes tecnológicos de zonas con otras realidades agroclimáticas por quienes suministran los materiales genéticos. Sin embargo, se deberá prever que habrá que generar tecnologías adaptadas a las condiciones agrológicas propias del Uruguay, lo cual seguramente incrementará las demandas por tecnologías que permitan no sólo solucionar los problemas de adaptación del cultivo y su manejo, sino aquellas que consideren la calidad del producto final.

El sector frutícola nuclea aproximadamente un 78% de productores familiares de pequeña a mediana escala, predominando los predios menores a 5 hectáreas (Censo Frutícola – MGAP, 2005), contribuyendo los frutales de hoja caduca y la viticultura con el 2,6 % y 2,0% respectivamente, en el VBP Agropecuaria (DIEA, 2005).

En  los últimos años y sobre todo los cultivos “tradicionales”, han sufrido un descenso de su rentabilidad - producto de una baja en los precios – a consecuencia de una sobreoferta de frutas  y al aumento en los costos de producción de los mismos. Este hecho – unido a las bajas producciones en algunos rubros - ha ocasionado severos problemas económicos a los integrantes del sector, los cuales se ven especialmente agravados en los productores de pequeña escala. La baja en la capacidad de inversión de los productores tradicionales ha generado un espacio para que inversores ajenos al sector granjero hayan comenzado emprendimientos en nuevos rubros de producción (arándanos, olivos y otros), con mayores perspectivas económicas, pero con una alta necesidad de capital inicial.

El principal mercado de frutas es el interno y si bien los volúmenes exportados han ido en crecimiento, los mismos aún son porcentualmente bajos en relación a la producción total.

La fruticultura de hoja caduca y la vitivinicultura se enfrentan entonces al desafío de mejorar su rentabilidad. En este sentido toma especial importancia la apertura, consolidación y participación competitiva en mercados regionales y de ultramar, que permitan por un lado equilibrar la oferta y la demanda interna de frutas, vinos y otros productos y por otro la mejora de la relación beneficio-costo, la que se traduciría en un mayor retorno económico de quienes participan en la cadena.

El mercado internacional de frutas frescas, vinos y otros productos frutivitícolas industrializados ha venido atravesando en los últimos años, un proceso de cambio estructural el cual está incidiendo en el escenario comercial actual y en sus proyecciones a futuro. Este se caracteriza por: a) una sobreoferta, que se sostiene en un consumo estable con tendencias a la baja en la comercialización de productos tradicionales y de bajo valor agregado (commodities)  b)  la presencia creciente de países del nuevo mundo muy competitivos, por sus ventajas edafoclimáticas, de imagen país y comerciales, (Chile, Argentina, Australia) como oferentes de productos de una adecuada relación calidad-precio; c) modificaciones en los hábitos de consumo, donde priman la preocupación por la salud y el valor nutritivo de los alimentos, lo que implica mayores exigencias en la calidad e inocuidad de los productos,  acompañada de fuertes reglamentaciones que contemplan estos aspectos, así como los  relativos al cuidado ambiental; d) la oferta competitiva de productos innovadores y diferenciados por sus características o por su proceso de producción acentuando su valor agregado y e) el creciente poder de los supermercados,  los que a su vez imponen sus propias normativas y restricciones.

Ante estas realidades se torna de fundamental importancia, que en el enfoque de los problemas tecnológicos  se tenga “visión de futuro”, apoyada en un análisis permanente de las transformaciones y oportunidades en el contexto frutivitícola mundial, de manera de  anticiparse a los cambios proyectados y liderar el proceso de mejora de la competitividad del sector. Se deberá considerar las demandas y necesidades de las cadenas agroalimentarias y en especial las del consumidor final, derivando en oportunidades de desarrollo tecnológico.

La producción deberá basarse cada vez más en el conocimiento y en la tecnología,  los cuales son primordiales para alcanzar la competitividad. A través de la innovación y la generación y adaptación de tecnologías, se deberá lograr un aumento en la producción y calidad;  surgirán productos diferenciados; nuevos productos; y usos alternativos para productos conocidos dentro de un marco de sostenibilidad.

Para ello la investigación y transferencia deberá contemplar principalmente:

a) Nuevos materiales genéticos (variedades) de rubros tradicionales y no tradicionales,  adaptados a las condiciones agrológicas actuales y futuras considerando además su adaptación a los cambios climáticos proyectados. En este aspecto se vislumbra que aumentará la predominancia de aquellos países que invierten grandes sumas en planes de mejoramiento y creación de nuevas variedades, quienes realizarán negociaciones con países que les resulten atractivos por los volúmenes de comercialización, así como por su posicionamiento comercial. Por las condiciones socio – económicas de Uruguay, ello lo coloca en una situación de riesgo para la obtención de materiales de última generación, y por tanto conspiran con la modernización afectando la mejora de la competitividad del sector frutivitícola. Ante esta situación, más allá del fortalecimiento de las alianzas existentes con países líderes en esta materia, se considera necesario continuar con los programas de mejoramiento y selección clonal iniciados, los que a su vez contribuirán al logro de productos diferenciados. Ello a su vez permitirá minimizar los riesgos sanitarios que la importación de material genético implica.

b) El desarrollo de programas de saneamiento y multiplicación de plantas atendiendo las exigencias cada vez más crecientes de las normativas de certificación (Eurepgap, BRP, BPA y otras) de los países compradores - donde se recomienda que las plantaciones deben contemplar la resistencia/tolerancia a enfermedades de las variedades así como su estatus sanitario.

c) La diferenciación de productos por procesos que contemplen la creciente toma de conciencia sobre la contaminación y degradación del ambiente y sus consecuencias sobre la salud humana y la calidad de vida. En este sentido tendrá importancia relevante generar las tecnologías necesarias para el levantamiento de las principales restricciones de Programas de Producción Sustentable (Producción Integrada, Producción Orgánica, Buenas Prácticas Agrícolas).

Será de especial significancia:

- Profundizar en la investigación en el manejo integrado de plagas con métodos de baja agresividad, así como en aquellos que contemplen el uso de mecanismos naturales de regulación, preservando la biodiversidad, profundizando en el conocimiento de la fauna útil (artrópodos auxiliares)

- Desarrollar y adaptar diseños de plantación y prácticas culturales que además de mejorar la calidad de la fruta, contemplen los efectos climáticos y por ende la incidencia de plagas y enfermedades.

- Desarrollar y profundizar en tecnologías en nutrición, riego y manejo de suelos que permitan no sólo la mejora de la calidad, sino que minimicen la contaminación de los recursos naturales.

-  El desarrollo y adecuación de tecnología en cosecha y poscosecha que consideren la utilización de métodos de baja agresividad, así como empleo de buenas prácticas de cosecha, empaque y transporte.

d) El fortalecimiento de la prospección y desarrollo de paquetes tecnológicos en nuevos rubros alternativos a la producción frutícola tradicional, como forma de mejorar la competitividad del sector con productos de mayor demanda y por ende de mayor valor comercial. La investigación en este tema debería encararse en acciones multidisciplinarias.

En este marco cobra especial significancia el apoyo en la generación de tecnologías, transferencia y capacitación a  productores de menor escala quienes se verán amenazados por los nuevos condicionamientos y  por tanto pueden quedar excluidos de la economía formal. Las proyecciones indican que continuará el proceso de inversiones en el agronegocio de agentes nacionales y extranjeros ajenos al sector en torno a nuevos rubros y alternativas de producción frutivitícolas, quienes a su vez importan las tecnologías aplicadas.

e) El estudio y determinación de sistemas de producción y manejo en las distintas especies frutivitícolas que permitan la determinación de puntos críticos en la cadena de producción y comercialización y coadyuven al levantamiento de las principales limitantes actuales en calidad, productividad y riesgo.

f) El apoyo a emprendimientos agroindustriales que representen destinos alternativos a la comercialización de frutas frescas.

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Objetivo General del Programa

Fortalecer el desarrollo del sector frutivitícola nacional,  mejorando su rentabilidad, a través de la generación y adaptación de  tecnologías que contribuyan a su sostenibilidad económica y social, enmarcado en el respeto ambiental y la preservación de los recursos naturales

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Objetivos Específicos y Prioridades del Programa

    1. Identificar soluciones y generar tecnologías de manejo y conservación que permitan aumentar la productividad y calidad de los productos tradicionales así como los volúmenes comercializables (Pack out).
    2. Contribuir a la modernización varietal del sector poniendo a su disposición nuevos materiales genéticos en rubros tradicionales y no tradicionales, adaptados y de calidad superior.
    3. Desarrollar tecnologías que atiendan a las demandas diferenciadas del mercado, con especial énfasis en nuevos productos, alternativas y procesos de producción (Producción Integrada y Producción Orgánica).
    4. Generar tecnologías, que contemplando la seguridad alimentaria, coadyuven a disminuir la vulnerabilidad de los productos ante los mercados internacionales, fortaleciendo la investigación de procesos y sistemas de producción sustentable.
    5. Difundir las tecnologías desarrolladas, orientando y colaborando en la capacitación de los integrantes del sector.

Para lograr los objetivos propuestos la estrategia de acción del programa se apoya fundamentalmente en :

-          La conformación de equipos multidisciplinarios los cuales tendrán como objetivo, generar  y adaptar paquetes tecnológicos que contemplen nuestras condiciones de producción particulares.

-          El fortalecimiento de alianzas interinstitucionales como forma de, por un lado ampliar el alcance de los productos tecnológicos logrados y por otro optimizar recursos.

-          El involucramiento en el proceso de investigación de los principales beneficiarios de las tecnologías generadas. Su participación activa facilitará la difusión y adopción de los productos tecnológicos generados.

-          La orientación y apoyo a los productores para la integración de proyectos asociativos en torno a nuevas variedades o especies. Este tipo de Proyectos permite que productores de pequeña escala, puedan acceder a mercados más atractivos, mejorando así su rentabilidad (ejemplo: Grupos Royal Gala y Pink Lady).

Las principales demandas tecnológicas que en mayor o menor grado – en función de cada cultivo – se consideran prioritarios, son agrupados en las siguientes líneas estratégicas de intervención:

I)

Material genético  y propagación

II)

Recursos naturales, gestión del suelo, fertilización y riego

III)

Manejo integrado de plagas

IV)

Prácticas culturales y fisiología del cultivo

V)

Fisiología de la maduración y manejo de la cosecha y postcosecha

VI)

Temas emergentes de investigación

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Equipo Técnico

  • Ing. Agr. Edgardo Disegna
  • Ing. Agr. Alicia Feippe
  • Ing. Agr. Danilo Cabrera
  • Ing. Agr. Jorge Soria
  • Ing. Agr. Roberto Zoppolo
  • Ing. Agr. Victoria Bonnecarrere
  • Tec. Agr. Pablo Rodríguez
  • Tec. Agr. Julio Pisano
  • Ing. Agr. Saturnino Núñez
  • Ing. Agr. Diego Maeso
  • Ing. Agr. Alfredo Albín
  • Ing. Agr. Roberto Docampo
  • Ing. Agr. Claudio García
  • Ing. Agr. Carolina Leoni
  • Tec. Agr. José Furest
  • Ing. Agr. Alicia Castillo
  • Ing. Agr. José Villamil
  • Ing. Agr. Dan Piestum
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    Contacto

    Ing. Agr. Roberto Zoppolo, Director de Programa. 

    email: rzoppolo@inia.org.uy

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