PRODUCCIÓN DE CARNE BOVINA: ENGORDE INTENSIVO

(ENGORDE A CORRAL - FEEDLOT)

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Ing. Agr. Donald J. Chalkling

 

 

Los esquemas de producción de carne vacuna en la región son esencialmente pastoriles y se basan en la capacidad de los rumiantes para aprovechar los forrajes fibrosos y transformarlos en carne. De esta forma el hombre puede conseguir un alimento de alta calidad biológica a partir de materiales que no puede consumir directamente.

 

Los extremos en las formas de producir carne están representados por los “sistemas extensivos” netamente pastoriles, a base de forraje, el que es cosechado directamente por los vacunos, sin ninguna adición extra de alimento; y por los “sistemas intensivos” de producción, donde el total del alimento consumido es suministrado diariamente por el ser humano.

 

Los sistemas extensivos en países como Uruguay cuentan con la ventaja comparativa de una abundante producción de pasturas de buena calidad, que pueden ser aprovechadas eficientemente por los vacunos. Pero al ser sistemas a cielo abierto y en los que las combinaciones de recursos son diversas, la variabilidad de resultados productivos es significativa y altamente dependiente del efecto climático.

 

El sistema de engorde intensivo a corral de vacunos, es una tecnología de producción de carne con los animales en confinamiento, y dietas de alta concentración energética y alta digestibilidad. La tecnología de engorde a corral puede adaptarse y acoplarse a un sistema pastoril, y constituir así un sistema “semi-intensivo”.

 

En el camino de la intensificación de la invernada (producción de ganado gordo para faena), podría marcarse una evolución gradual hasta llegar a los sistemas intensivos de alta producción:

 

§         primer escalón con una producción netamente a pasto, donde también hay diferentes niveles de intensificación, marcados por el nivel de producción de forraje, calidad de la pastura y grado de aprovechamiento de la pastura

 

§         un segundo escalón con la suplementación a campo, donde una vez alcanzada una adecuada producción de forraje se procura mejorar el aprovechamiento mediante el suministro de suplementos (concentrados o fibrosos) que permitan mantener una carga animal adecuada o incrementar la ganancia de peso por animal, para lograr una mayor producción de carne por hectárea.

 

§         como último paso en este camino se sitúa el engorde a corral (o feedlot), en que se simplifica el manejo al tener un mayor control sobre la oferta de alimentos, y en el que puede lograrse elevar la producción de carne a la máxima expresión.

 

El nivel de producción o sistema en el que se encuentre una empresa no determina que el resultado económico sea mejor o peor, dado que éste dependerá de la eficiencia con que son combinados los recursos. Esto se comprueba al analizar los resultados de empresas comerciales, en las además de la productividad también importan: la habilidad de producción y la habilidad comercial del empresario.

La producción a base de pasto en la etapa de terminación del ganado, si bien implica bajos costos por Kg. de alimento ofrecido, no siempre garantiza la obtención de resultados esperados en cuanto a: capacidad de carga por hectárea, ganancias de peso, y momento de terminación para faena. Por estas razones el resultado económico de la invernada es variable. En ese sentido para mejorar la eficiencia productiva y el resultado económico en esta última etapa y en el sistema en su conjunto, el engorde a corral puede ser una alternativa viable; más aún en los momentos actuales en los que el crecimiento de la agricultura está desplazando a la invernada de los buenos campos. Es en este marco que se considera interesante analizar la viabilidad de la producción a corral.

 

En Estados Unidos y Canadá, el engorde a corral es ampliamente utilizado desde hace varios años. Pero en Australia, Nueva Zelanda, y desde hace poco más de una década en Argentina y Uruguay, se usa como herramienta de intensificación.

 

En países como Argentina y Uruguay, en donde la producción a pasto es relativamente sencilla y en que los costos de maquinaria son elevados, y las inversiones en general son riesgosas por lo cambiante del contexto económico regional, el engorde a corral puede tener su espacio, pero deberían considerarse alternativas que tengan presente un bajo nivel de inversión, flexibilidad (poder cambiar la estrategia adaptándose a diferentes entornos) y la sencillez operativa.

 

Si bien estos elementos parecen sencillos, no son fáciles de combinar al momento de llevar adelante este tipo de emprendimiento. Para ello debe adaptarse el planteo del sistema a cada empresa, buscando  maximizar el aprovechamiento de los recursos disponibles y las habilidades del empresario. Es así que si bien pueden parecer iguales los planteos de feedlot, la suma de las pequeñas cosas son las que marcan las diferencias y los resultados que pueden obtenerse en cada caso. Por ejemplo hay productores que tienen mayor experiencia en la producción de un determinado cultivo (sorgo frente a maíz), productores que prefieran minimizar el nivel de riesgo frente a la rentabilidad, o aquellos que sean mejores en el manejo de una determinada escala y ritmo de invernada.

 

Dadas las características productivas del país y según los objetivos se originan dos tipos de estrategias distintas del engorde a corral:

 

1.    Sistema de engorde intensivo “per se” o Feedlot, y

2.    Engorde o terminación a corral, como herramienta de intensificación inserta en un planteo pastoril.

 

Los objetivos del feedlot son obtener una alta producción de carne de calidad por animal, y con alta eficiencia de conversión (kilos de alimento / kilo de carne).

Existen a su vez dos tipos de feedlot: los propios, en los cuales el feedlot es el propietario de los animales, y el tipo hotelería, que ofrece el servicio de engordar animales a terceras personas que no pueden terminarlos hasta la venta. En este caso se alquila la estructura y el “know-how”.

 

Entre los demandantes de este servicio figuran:

 

§         productores que reordenan su planteo ganadero y prefieren delegar la terminación (etapa de engrasamiento final) de los novillos a partir de los 330-350 kg de peso para llevarlos a peso final de 420-450 Kg.

§         inversores que buscan rentas mayores a las financieras, si tienen habilidad para la compra venta.

§         frigoríficos que desean tener un stock vivo “gordo” para atender eventuales épocas de falta de ganado.

§         compradores, con alta exigencia en calidad y uniformidad de la carne, para los consumidores finales en la góndola.

 

La introducción del engorde a corral de terminación, en un sistema agrícola-ganadero, donde el forraje constituye la mayor proporción del total de alimento consumido por los animales, los objetivos de esta técnica se amplían mucho más. Entre ellos podemos citar:

 

§         Dar valor agregado al cereal transformándolo en carne. En muchos casos es prioritario el engorde intensivo para mejorar la comercialización del cereal de producción propia.

§         Liberar campo para otras actividades o categorías con mayor rentabilidad por hectárea. La utilización de concentrados, tanto a corral como en suplementación, reduce la demanda de forraje, permitiendo liberar superficie destinada a pastoreo.

§         Engorde de oportunidad. Existen momentos en que el precio de la hacienda está alto y el de los cereales bajo, con lo cual conviene terminar ganado en base a concentrados.

§         Acortar la duración del ciclo de invernada. Esto se logra por el doble efecto de mayores ganancias diarias y por lograr un mismo grado de engrasamiento de la res a pesos menores.

§         Lograr un buen grado terminación de los animales. El engrasamiento final a base de granos se hace más rápido, más parejo, mejor rendimiento a la faena.

§         Aprovechar la estacionalidad de los precios del ganado gordo. Se puede llegar con animales gordos en momentos de escasez de hacienda al lograr una mayor independencia de los factores climáticos, ya que la dieta no depende de la disponibilidad y calidad de las pasturas o verdeos (en Uruguay la diferencia de precios entre las épocas de baja y alta son del 7% a favor del período Junio-Octubre, para un análisis de los precios del período1998-2004).

§         Cubrir deficits estacionales de oferta y calidad forrajera. Mediante la utilización de granos se puede buscar aumentar la carga animal total o mantenerla en momentos de baja oferta de forraje, o corregir desbalances nutricionales (generalmente falta de energía para aprovechar exceso de proteína de la pastura de otoño).

§         Aprovechamiento de ciertos tipos de subproductos industriales. Se puede transformar en carne algún subproducto de menor precio que el grano; como por ejemplo, afrechillo de trigo, semilla de algodón, expeller de girasol, raicilla de cebada, cáscara de arroz, etc.

 

 

Como criterio general podría decirse que en la medida que la base forrajera se hace más estable y barata, conviene ingresar los animales al corral lo más pesados posible. En este tipo de sistema es  posible incluir previamente planteos de suplementación para lograr un manejo mejor de la carga y utilizar el engorde a corral para mejorar la etapa de terminación, buscando alcanzar los picos de precios, diversificar el riesgo productivo y minimizar los costos.

 

Al encarar un sistema de invernada intensivo debe considerarse la totalidad de la empresa, por que de poco sirve acelerar la terminación si no se acompaña con la reposición (tanto por el ritmo de invernada de animales más jóvenes como en sistemas de ciclo completo, por un adecuado ritmo de producción de terneros).

 

La introducción del engorde a corral en una empresa debería ser lo más sencillo y menos riesgoso posible, minimizando la inversión fija, con un sencillo  manejo de los alimentos (buscando que en su mayoría sean producidos en el establecimiento). Esto implica un manejo animal sencillo (en cuanto a número de animales, lotes, sanidad, etc), con un adecuado seguimiento y el suministro de una dieta con pocos ingredientes, para facilitar la operativa.

 

Teóricamente el engorde a corral tendría un efecto importante en el peso medio de las existencias, porque al encerrar animales en terminación, los novillos que quedan a campo serían de menor peso medio, reduciendo la carga animal, lo que permite, o bien reducir el área de pastoreo para una misma cantidad de animales o la posibilidad de manejar mayor número de cabezas por hectárea.

 

El desarrollo de los sistemas de engorde a corral estará directamente relacionado con:

 

§         los costos de producción de los alimentos, granos y fibra (ensilajes de planta entera y/o fardos)

§         el precio que se obtenga por la carne producida (precio implícito: margen comercial entre compra y venta por Kg. producido).

 

En los sistemas intensivos de producción de carne el factor comercial juega un rol importante, ya que la alta productividad puede resultar desfavorable en un marco de precios bajos. Por lo tanto es comprensible que actualmente, ante buenas perspectivas para el sector, se considere la posibilidad de acelerar las invernadas y mejorar la calidad del producto a ofrecer, buscando una diferenciación del novillo.

 

La dinámica del sector pecuario y de la carne bovina en particular a nivel internacional es muy grande y resulta difícil realizar predicciones sobre lo que ocurrirá en el futuro. Pero existen indicadores que señalan que en los próximos años una parte del mercado mundial de carnes se orientará hacia el sudeste asiático y a los mercados europeos de alto valor. Para atender esa demanda se requiere carne con un mejor nivel de terminación que lo que se venía haciendo hasta el presente.

 

Esto no implica desatender los actuales mercados, que no necesariamente demandan el  mismo grado de terminación y que complementan la colocación de los cortes o tipos de animales. Por lo tanto para realizar una correcta inserción de los engordes a corral en la producción nacional, debería realizarse un enfoque sectorial buscando complementar las necesidades y potencialidades desde el punto de vista del productor y de la industria.

 

El engorde a corral es un sistema de producción intensivo de carne, cuya aplicabilidad está definida por el costo del alimento y el margen comercial del Kg. producido. Obviamente en las condiciones actuales no es el sistema de engorde predominante en el país, pero se estima que irá creciendo como un complemento de la producción pastoril, y posibilitará una mejora en la diferenciación de nuestras carnes  estimulando a las empresas a buscar la complementariedad entre la agricultura y la ganadería y a acelerar la invernada.

 

Estos cambios en la producción de carne nacional no serán repentinos, sino que se irán registrando gradualmente (lo que es bueno para ir “haciendo camino al andar”), pero se considera que favorecerán al sector productor por estimular a los empresarios a una mayor planificación estratégica de sus empresas.